Era de noche, me encontraba dormido cuando desperté por un extraño ruido proveniente de afuera, mire por la ventana pensando que había sido mi perro, pero el se encontraba durmiendo.

Me di la vuelta y me acosté, me estaba quedando dormido cuando volví a escuchar el mismo ruido, pero esta vez provenía de mi misma pieza, doy la vuelta para ver que era… en ese momento veo un pequeño ser sentado al lado de mi silla jugando con unas extrañas luces, lo que me asustó de eso fue que el pequeño ser tenia su cara deformada como si la tuviera quemada, sus ojos eran pequeños y de color amarrillo, tenia una diabólica sonrisa como sacada de una película de terror. Se encontraba vestido con una ropa de color café oscuro.

Yo no lo podía creer… ¿que era eso? Me preguntaba, el ser empezó a mover las esferas de luces mas rápido alrededor de su cuerpo… me observaba detenidamente, quise gritar pero no podía…algo me lo impedía, como si me apretaran fuerte el cuello.

El ser me miraba fijamente como esperando una reacción de mi, traté de moverme pero era inútil, seguía acostado en mi cama… logré juntar fuerzas para gritar y cuando lo logré la criatura me miró, se notaba molesta por mi reacción… se levantó con la mirada fija en mi, se dio la vuelta y corrió atravesando el muro pero dejando sus esferas de luces atrás que luego de dar varias vueltas atravesaron mi techo. Cuando justo en ese momento llegan mis padres y me preguntaron por que había gritado, sabia que no me creerían, solo les dije que fue una horrible pesadilla.

¡Gracias Santísima muerte, agradeció Fabiola, mi prima, mientras encendía un par de veladoras a los pies de la figura que era devota no cabe duda que en verdad eres muy milagrosa!
Desde hace un par de años, ella puso su fe en la Muerte, para encontrar un hombre que la amara y respetara, para que en su momento se decidiera llevarla de blanco al altar. Pese a que mi prima no es una mujer fea, los novios que le tocaron la habían tratado mal y le hicieron añicos el corazón. Pasó por su mente no casarse nunca.

¿Por qué no le rezas a San Antonio?, le pregunté cuando me confesó la idea de colocar un gran altar a la Santa Muerte ¡es el santo del amor!

¡No!, respondió tajante me contaron que es más efcetiva esa Santa. Además, ya compré una enorme imagen de ella y la voy a colocar en mi recámara.

A pesar de que también es santa, repliqué buscando una explicación a ese algo que no dejaba de darme miedo. estás hablando de la muerte.
Finalmente, mandó colocar su adoratorio en unas repisas en una esquina de su cuarto; un par de veladoras permanecían encendidas día y noche; además, una gran cantidad de manojos de flores e incienso eran ofrendados de manera regular.

¡Ya tengo novio!, me dijo emocionada cierta vez que fue a mi casa vez, como si es milagrosa.

No sé, respondí de forma automática si te lo envió ella que bueno.

Su nombre es Gerardo, contó con una felicidad que no le cabía en el pecho acaba de terminar la carrera de doctor y no es como los demás...
El noviazgo de ella y su novio duró poco más de un año, hasta que él le propuso matrimonio; mi prima no podía creer su buena suerte. Ambos se amaban, llevaban una relación estable y todo parecía marchar sobre ruedas.
No obstante, la salud de la abuela de nosotros, recayó de manera alarmente. Como era de esperarse, falleció un sábado por la mañana, debido a un paro respiratorio.
Hija, le dijo a Fabiola poco antes de morir estoy deteniendo tu boda.
No digas eso abuelita replicó en tono tranquilo estamos esperando a que te recuperes, para que puedas asistir, tú no puedes faltar a nuestra boda.

¡Te prometo estar en la celebración! setenció la mujer en aquella plática.

Antes de partir a la iglesia, la novia pidió estar un momento a solas en su habitación. Mientras el novio, familiares y amigos más íntimos esperábamos impacientes en la sala. Ella no quiso decirnos el motivo de tal desición. Intuí que mi prima deseaba agradecerle a su santa, el milagro de estar a unos minutos de su boda.
Santa Niña, exclamó con lágrimas en los ojos. Hincada frente a la enorme figura sosteniendo una enorme guadaña, colocada en gruesas láminas de madera jamás pensé que llegara este día.
Permaneció en silencio; revisó que aún quedara algo de cera en el par de veladoras encendidas y decidió salir.

¡Estás preciosa!, proclamó Gerardo al ver a su prometida en cuanto llegue el automóvil, salimos para la iglesia.
Todos coindimos en lo mismo; mi prima se veía linda con su blanquísimo vestido. El largo velo recorría toda la sala, mientras la abrazábamos y tomabamos fotografías con ella. De repente, un tremendo impacto nos puso los pelos de punta. El ruido provinó del cuarto de la novia, todos corrimos hacia ahí. Al parecer, algo pesado se había caído.
¡Está cerrada la puerta!, gritó ella al percatarse de que no podía abrir ¡las veladoras están encendidas!
Imposible, agregó uno de mis primos al ver que con la llave tampoco abría está atrancada...
Tuvimos que empujar con fuerza para botar el seguro; pero lo que encontramos nos dejó la sangre helada y robó nuestra habla: la figura de la Santa Niña cayó justo sobre el retrato de nuestra abuela fallecida meses atrás, destrozando el marco y el cristal con el que se cubría.
En esos momentos, un olor a putrefacto impregnó toda la habitación y una extraña presencia inundó a los presentes.
Huele horrible exclamó la prometida a punto de vomitarse, mientras abría las ventanas para dejar entrar un poco de aire fresco.
Al ver a su santa permanecida en el suelo, se agachó a recogerla. Esta al ser tocada por su manos, se desmoronó, convirtiéndose en fina arena oscura que formó un pequeño montoncito. Fabiola quiso agarrarlo, pero los pequeños granos salieron de entre sus dedos sin poder siquiera mantenerlos por un instante.
Inexplicablemente, un gélido ventarrón entró azontando las ventanas volando la arena. Del leve remolino formado por los restos de la figura de la Santa Muerte, apareció una silueta difusa volando en dirreción hacia la ventana, ante la mirada atónita de los presentes.
Fabiola lleva tres años de casada y tiene un pequeño varón. Ha pasado el tiempo y aún no hemos podido descifrar el mensaje; quizá la abuela cruzó el umbral de la muerte para decir que estaba en la boda.

la cinta de video



Todo ocurrió un fin de semana en mi casa de campo por llamarlo de algún modo, habia ido con mis padres y un amigo. Se presentaba un fin de semana genial, lo íbamos a pasar en grande, fiestas, piscina, chicas... lo de costumbre. la primera noche que estubimos en mi casa nos dió por contar historias de miedo, y cuando me tocó a mi y ya que me conocía el pueblo le conté la historia de una fábrica abandonada que había a unas tres manzanas, la leyenda contaba que cuando la fábrica fue abandonada la utilizaron de punto de encuentro para traficantes y que en una ocasión hubo un tiroteo y un hombre murió, dicen que su alma estaba atrapada en la fábrica, quien sabe... yo no me lo creía.
Así que esa misma noche mi amigo me dijo que sería divertido ir a hechar un vistazo, puesto que yo no creía en fantasmas me pareció una idea entretenida y cojimos el coche y mi cámara de vídeo. llevábamos muy poco rato en el coche y mi amigo pusó un CD de psicofonias que le vinó en una revista de lo paranormal. Yo no creía en todo eso, pero joder, esas voces daban miedo...
Pasó poco rato cuando ocurrió... yo estaba filmando el paisaje y escuchando el CD, cuando pasé la vista de la cámara por el cristal del coche y... allí estaba reflejada la cara de una persona!!! lo prometo!!! antes de reaccionar me quedé unos instantes mirando para intentar buscar una explicación, pero no había otra explicación, y lentamente me giré hacia mi amigo y se lo dije, cuando miró se asustó tanto que lo único que se le ocurrió fue sacar el CD de la radio y tirarlo por la ventanilla, y cuando volvimos a mirar ya no estaba la cara... y justamente habíamos llegado a la fábrica. Y ya que estábamos no nos hibamos a volver, y además, de alguna forma una experiencia así te incita a hacer cosas... raras ¿vale?.
Bajamos del coche y entramos en el terreno, un terreno lleno de malas hierbas y muchos árboles. La fábrica estaba vieja y oscura, no voy a mentir, daba miedo. Descubrimos que la puerta delantera estaba sellada con tablones de madera, aunque las ventanas que había arriba estaban abiertas y mostraban la oscuridad del interior, y no... no vi ninguna silueta típica de las pelis. Fuimos a la parte de atrás y... bingo! la puerta estaba abierta, nos lo pensamos un poco antes de entrar, (debo decir que aqui ya no llevaba mi cámara) pero al final, entramos, mi amigo alumbraba con la li
nterna. había una especie de recepción minúscula y muy sucia, me pareció ver alguna rata. Entonces reparé en una puerta que había a mi derecha con un candado enorme y oxidado, le pedí la linterna a mi amigo y me dispuse a golpear el candado, y así lo hice. Entonces pasaron dos cosas que no me gustaron mucho, una fue que la linterna se apagó como es de esperar y la otra, que justo después del golpe se escuchó un portazo justo detrás de la puerta... la verdad... no recuerdo haber corrido tanto en toda mi vida, corrimos tanto que se nos olvidó el coche, pero de ahí no se iba a mover... fin
Me ha gustado compartirlo, y si alguien no se lo cree y necesita pruebas, recordad que tengo una cámara de video con una cinta aún por terminar...



Cuando Lorena tenía 13 años solía reunirse con sus amigas del colegio y les contaba historias de terror. Le encantaban la historias de miedo y estaba bien informada, de modo que se reunían en un banco de un parque cercano al colegio y todas escuchaban atentas los relatos de Lorena.

Conforme oscurecía las chicas se marchaban avisando a Lorena de que si luego no podían dormir "se iba a enterar de lo que era bueno". Pero siempre era en tono de broma.

Una tarde le relató esas historias a una amiga de clase. Estaban en la habitación de Lucía, cuya casa estaba a unos siete kilómetros de la casa de Lorena (luego se tendría que ir andando y sola).

Cuando Lucía tenía suficiente miedo le dijo: "ahora te voy a contar yo lo que te va a pasar y verás quién pasa miedo". Y le dijo: "cuando vayas a casa un señor con un maletín, vestido de negro y con bigote te seguirá para matarte."

El trayecto hacia casa lo hizo con una psicosis total: toda la gente parecía querer traspasarle con la mirada, pero ella sabía que era pura sugestión, de modo que el miedo que pasó fue relativo. Lo que realmente podía asustarle era el hombre del maletín, vestido de negro y con bigote, y de esos no hubo ninguno en todo el camino.

Llegó a casa y comprobó horrorizada que no funcionaba el ascensor. Aunque aún le faltaba un año para tener permiso de uso del ascensor lo cierto es que vivía en un octavo piso y siempre que podía, cogía el ascensor.

Tuvo que subir los ocho pisos a pie, y su desconsuelo fue mayor cuando su madre le dijo que bajara la basura:
¡Pero si no va el ascensor!. Se quejó inútilmente.

Y entonces cogió la bolsa de basura y comenzó a bajar despreocupada... pero a mitad de camino las piernas se le aflojaron y casi perdió el equilibrio. Frente a la puerta de una casa, mirándole ahora a ELLA, había un señor trajeado de negro, con bigote y un maletín.

Con los nervios a flor de piel, casi a punto de gritar y las piernas temblando, corrió escaleras abajo a punto de perder la bolsa de basura. Y llegó abajo con el corazón desbocado y falta de aire. Salió rápidamente del edificio y tiró la basura, y no subió inmediatamente a casa... sino que se dirigió a la tienda que tenía su padre en la misma finca y esperó a que él terminara el trabajo para subir acompañada.

¡Qué aterradoras pueden ser las casualidades! ¿O fue una visión de Lucía? ¡Quién sabe..!

ELPANTEON



Bueno, en los panteones se encuentran las historias más espeluznantes de todo el mundo, por lo que esta historia está dedicada al un panteón que esta a unas calles de mi casa, el cual tuve la suerte y la desgracia de ir a visitar a las 12 de la noche con mi hermano y uno de sus amigos.
El panteón no estaba vigilado en esa época, recuerdo que tenía como 15 años de edad, mi hermano mayor me había contado muchas historias que giraban en torno a este panteón, la primera trata de una mujer que todas las noches está sentada en su tumba, es una mujer muy hermosa, pero que cuando te acercas a ella sientes un frio espectral, la verdad no era ni la mitad de lo que habíamos imaginado, pues llegamos a la tumba de la susodicha, en la cual había un cuadro en donde estaba una carta de suicidio, mi hermano, yo y su amigo la vimos, lo poco que leímos decía que ella se quitaba la vida porque así lo quería y que no le echaba la culpa a nadie, al reverso de la carta, se dibujo a ella misma como un ángel, al ver su foto en vida, mi hermano, como cualquier hombre que le gustan las mujeres lindas dijo:
Que lástima, era tan bella, como me hubiera gustado conocerla para hacerla mi novia –
En eso sentimos como el aire estaba enfriándose más, de pronto vimos como alguien se acercaba, pensábamos que era el velador y la verdad nos fuimos a ocultar a una de las criptas que estaba apartada de la tumba, para que no nos viera, lo que contare, hace que se me congele la sangre, ya que vimos como una mujer que emitía luz como una luciérnaga, se acerco a la tumba y la verdad, nos sorprendimos mas cuando mi hermano la vio y quedó como hipnotizado, queriéndose acercar a ella, yo y su amigo lo agarramos y evitamos que pasara eso, la chica fantasma volteo hacia nosotros y con una sonrisa se desvaneció en la oscuridad, cuando mi hermano regreso en si nos dijo que ella no era mala y que en su trance vio la razón de su suicidio:
Sólo puedo decir que ella no era feliz con su vida, no me quiso decir porque, pero ella prefiere estar en este lugar y me dijo que gracias por el cumplido, que ella también le hubiera gustado salir conmigo –
Después de ese contacto aterrador, nos fuimos a la siguiente leyenda que se cuenta en mi colonia, sobre un niño que murió hace años y que en su tumba solo hay una pelota roja desinflada y vieja, pero que dicen muchos veladores que trabajan en ese lugar, que el niño en las noches siempre juega a la pelota e invita a las personas a jugar con él, fuimos a ese lugar y al llegar a la tumba de el niño fantasma, no sé qué paso, pero me perdí, en medio de las tumbas divise una pequeña imagen de una persona, pensé que era mi hermano que me estaba buscando y le grite:
hermano, aquí estoy –
De pronto, una voz de un pequeño me dijo:
hola, ¿quieres jugar conmigo? –
Eso hizo que se me helara la sangre y más cuando vi claramente que un niño con algo circular se acercaba, el pánico se apoderó de mi y no supe que paso después, pero al ser despertado por mi hermano, este me dijo que había quedado inconsciente en la tumba de el niño de la pelota roja, la verdad me sorprendí al ver su tumba, ya que la pelota que estaba en ese lugar era vieja y desinflada, les conté lo que paso, ellos me dijeron que no me preocupara y que por suerte, no me había pasado nada grave, la verdad mi hermano y yo nos queríamos ir, pero su amigo nos dije que todavía faltaba mucho que ver, a lo que nos guio a un lugar en donde se entierran a las familias, con todo y sus pertenecías, llegamos a esos lugares, pero su amigo nos dijo que viéramos solo de lejos, ya que podía ser peligroso, en eso, vimos como todas las criptas familiares estaban iluminadas como si hubiera velas en su interior y en esta se escuchaba música, la cual era muy rítmica y melodiosa como si hubiera una fiesta, al terminar de ver y escuchar todo, se nos puso la piel fría y los vellos del cuerpo se nos erizaron, en eso el amigo de mi hermano nos llevo a una cripta en la cual no había luz, en eso él le dijo a mi hermano:
esta cripta es de mi familia, prométeme que me iras a ver de vez en cuando muera –
Mi hermano se lo prometió y después nos fuimos a buscar la entrada a unas catacumbas que están en ese panteón, al llegar entramos y fuimos a buscar la tumba del demonio, que según dicen, los padres franciscanos lo encerraron para así poder evangelizar y ayudar a los nativos que Vivian en esos lugares, al llegar a la tumba, vimos como había una piedra enorme con unos grabados en forma de cruz, al verla sentí mucho temor, pero de pronto se escucho como empezaba a agitarse la piedra, a lo que su amigo de mi hermano grito:
quiere salir y apoderarse del cuerpo de alguno de ustedes, corran, corran con todas sus fuerzas a la salida –
Corrimos con mucha rapidez, pero al salir ya no encontramos a su amigo, pensábamos que tal vez se perdió en ese lugar o temíamos lo peor, mi hermano quería ir a buscarlo, pero le dije que no que era peligroso, que mejor llamáramos a la policía, en eso salíamos de el panteón para llamar a la policía, cuando, le hablaron de su celular, al contestar mi mama le dijo algo que se le helo la sangre y yo la verdad no pude dormir de lo que dijo:
quien es –
mama, dice que mi amigo, el que estaba con nosotros, acaba de morir en un hospital cercano a un accidente que tuvo en el taxi que iba al ir a este lugar –
¿Cómo era posible eso? La verdad lo vimos ese día y estaba más vivo que nosotros, pero la verdad, después de analizarlo bien, ¿Cómo sabia de las criptas familiares y porque la había hecho que le prometiera eso a mi hermano?, después de ir al velorio, mi hermano y yo decidimos no comentar de esto con nadie, después de un mes, mi hermano soñó a su amigo, el cual le dijo que lo fuéramos a ver ese día, fuimos en la tarde, vimos su cripta y le dejamos flores y cigarros, los cuales le gustaba mucho fumar, inexplicablemente sentimos como un viento cálido nos acariciaba, tal vez era el dándonos las gracias.
Después, le dije a mi hermano que fuéramos a dejar la pelota que le había comprado al niño fantasma, era roja y muy bonita, se la deje en su tumba y en un rezo le di las gracias por conocerlo y por protegerme, por último, mi hermano me dijo que fuéramos a la tumba de la chica fantasma, a la cual fue a dejarle una rosa roja y acercándose a su retrato le dio un beso en la mejilla, dejándole a un lado de la carta de suicidio, una carta, después de eso me dijo:
Llegaremos a un acuerdo, cada vez que mi amigo lo sueñe y me diga que vengamos a verlo, tu iras a ver a tu amigo y yo a mi novia, ya que en sueños yo también la soñé y tuvimos una cita, creo que si no hubiera muerto, ella hubiera sido tu cuñada –
Yo accedí, desde ese entonces, cada vez que mi hermano sueña a su amigo, el va a ver a su novia fantasma y yo a mi amigo fantasma, él le llevaba cuando era soltero serenata, flores, chocolates y perfumes, además de que siempre llevaba una carta, la cual nunca supe que decían, yo en cambio le llevaba a mi amigo pelotas, juguetes que ya no usaba y mis rezos para que ya no penara y encontrara el camino a la luz.
En la actualidad, a pesar de que mi hermano está casado, va a visitar a su novia, mis sobrinas lo toman a bien, ya que a ellas y a mi cuñada las llevó para que su novia las conociera, yo en cambio, solo lleve a una amiga para que conociera a mi amigo, pero cada vez los sueños son menos recurrentes, tal vez porque su amigo ya está en la gloria de dios o sencillamente ya no quiere que lo visitemos, pero, 9 años después de lo sucedido, he roto mi promesa, para decirles que después de la muerte, hay otra vida parecida a la nuestra, para algunos esto les causa miedo, para otros, no les interesa en lo absoluto, pero para mí me reconforta saber que aun después de muerto, veré a mis seres queridos de nuevo.




Era de noche, me encontraba dormido cuando desperté por un extraño ruido proveniente de afuera, mire por la ventana pensando que había sido mi perro, pero el se encontraba durmiendo.

Me di la vuelta y me acosté, me estaba quedando dormido cuando volví a escuchar el mismo ruido, pero esta vez provenía de mi misma pieza, doy la vuelta para ver que era… en ese momento veo un pequeño ser sentado al lado de mi silla jugando con unas extrañas luces, lo que me asustó de eso fue que el pequeño ser tenia su cara deformada como si la tuviera quemada, sus ojos eran pequeños y de color amarrillo, tenia una diabólica sonrisa como sacada de una película de terror. Se encontraba vestido con una ropa de color café oscuro.

Yo no lo podía creer… ¿que era eso? Me preguntaba, el ser empezó a mover las esferas de luces mas rápido alrededor de su cuerpo… me observaba detenidamente, quise gritar pero no podía…algo me lo impedía, como si me apretaran fuerte el cuello.

El ser me miraba fijamente como esperando una reacción de mi, traté de moverme pero era inútil, seguía acostado en mi cama… logré juntar fuerzas para gritar y cuando lo logré la criatura me miró, se notaba molesta por mi reacción… se levantó con la mirada fija en mi, se dio la vuelta y corrió atravesando el muro pero dejando sus esferas de luces atrás que luego de dar varias vueltas atravesaron mi techo. Cuando justo en ese momento llegan mis padres y me preguntaron por que había gritado, sabia que no me creerían, solo les dije que fue una horrible pesadilla.

LA NIÑA QUE NUNCA SE FUE

Saltillo, Coah.- Juguetes fuera de su lugar, risas inexplicables y presencias fantasmales inundaron la casa de una pequeña niña que había muerto, pero que al parecer jamás partió. Es la historia de Ana. Ella fue una niña que murió a finales de los sesentas a los siete años de edad, su deceso causó una gran pena para toda su familia, que en su memoria, dejó su recámara tal y como ella la tenía antes de fallecer.La pequeña no pudo ganar su lucha contra la leucemia, y a su corta edad dejó este mundo, entonces no quisieron tocar nada de sus objetos, de esta forma, simulaban que ella seguía ahí, con sus juguetes fuera de sitio, su ropa acomodada como a ella le gustaba, por colores.

La colcha de su cama azul y rosa, quedó perfectamente restirada, y encima de ella sus muñecas más queridas. Su recámara siempre permaneció abierta, como a ella le gustaba. Sin embargo, aunque no se trataba de personas obsesionadas, pudo darse el caso de que la niña al ver que no la dejaban descansar en paz, decidiera volver con ellos.


SIGUEN LAS MANIFESTACIONES

Una tarde en que la familia regresó de un paseo al campo, uno de los dos hermanos de Ana dijo haber visto cómo se apagó la luz de aquella recámara, pero al instante volvió a apagarse, entonces comentó el suceso, pero nadie lo tomó en cuenta. Pero eso no sería todo, pues cuando la señora subía a su recámara vio de reojo una sombra, entonces buscó el motivo, pero sólo encontró dos muñecas tiradas en el piso, ella no comentó nada, pero le extrañó, pues la regla era que nadie moviera nada de la recámara de su hija. Las extrañas cosas

seguían sucediendo, contrariamente a la norma que hasta pocos días antes había prevalecido, pues las muñecas siguieron “moviéndose” de lugar. Días más tarde, cuando parecía que el asunto se olvidaba, ocurrió algo todavía más raro, Gerardo, el hermano menor fue al baño en la madrugada y al pasar por la recámara de Ana escuchó claramente su risa al interior

Allá se dirigió y encendió la luz pero no había nadie, además de que todo parecía en orden. Asustado corrió a su cuarto y al día siguiente platicó su aventura, pero nadie se aventuró a opinar. Una semana después el jefe de la familia salió de viaje por cuestiones de trabajo, cuando se instalaba en su hotel, abrió su maleta y entre sus cosas encontró uno de los muñecos de peluche de su niña que él mismo le había regalado.

Fue un momento muy

emotivo, pues recordó a su pequeña y pensó que su esposa había metido el muñeco en su equipaje, entonces le telefoneó, pero la mujer negó que fuera capaz de romper las reglas y mover los juguetes.


SE APARECE

Un día la madre de Ana recibió la visita de una amiga, quien tenía dos hijos pequeños, pero cuando estaban más entretenidas con su plática, les sorprendieron las carcajadas de los niños. “Es que hay una niña que nos hizo reír cuando jugábamos a las escondidillas, porque siempre nos encontraba muy rápido”, dijo el infante. Luego vino una descripción que las dejó heladas: “Ella traía un vestido rojo con una gorrita y tenis blancos”, dijo el otro.

Eso ya era demasiado, entonces la familia entera, llena de temor decidió consultar con un supuesto experto en cosas paranormales, quien les reveló algo que aumentó su miedo. Según les comentó el brujo, la niña sintió que aún la requerían en casa, por eso regresó, pero que sus intenciones no eran malignas, sino que al ver que su recámara estaba tal cual la conoció en vida, entonces decidió quedarse ahí indefinidamente.

Fue un momento de decisión muy difícil, pues la familia estaba asustada y no quería fantasmas en la casa, pero en el fondo sentían que la presencia de Ana no les incomodaba y podrían vivir con eso. La historia indica que jamás trataron de deshacerse del fantasma, por lo que los vecinos los tildaban de locos, y así pasaron muchos años. Hoy se sabe que de la casa no queda nada, pues un incendio acabó con ella y posiblemente con el fantasma.